miércoles, 12 de agosto de 2009

en pueblo de amor


Me puse mi casaca favorita, un pantalón cómodo y unas zapatillas que no llamen la atención. En mi bolsillo 2 soles, una llave, el "carné medio" y el "cel". Bajé la escalera, me despedí y salí por la puerta del muro de Berlín. El sol brillaba en el cielo, anunciando que sería una alegre tarde. La calle vacía como siempre, las casa grandes y bonitas, algunos carros pasando apurados. Crucé la avenida y me aventuré en las lomas. Hermosa, del Pilar, Linda, Umbrosa, Redonda, ufff todo tipo de lomas , intercaladas con parques, y todas de algún modo me condujeron al bosque. ¡Vaya! parece, de pronto, que la civilización estuviera muy lejos. Subí hasta lo alto entre frondosos árboles, una que otra flor amarilla y el canto de las aves. Decidí ir por el camino que te transporta a otra provincia y se hace cada vez más pequeño, luego di la vuelta y tomé el camino subterráneo. Los olivos me guiaron hacia las calles y nuevamente me encontré ante casas algo más pequeñas y con una menor frecuencia de parques. Saludé en cada parque a una virgen, me crucé con el amigo delfín y con la jaula de los juegos, aquel lugar donde algo empieza y termina. Por fin salí a los caminos del inca y me di con esa avenida 'metamorfósica' que cambia de aspecto, ancho y color según el distrito y sector. Decidí cruzar y seguir la travesía en carro.
En uno de los paraderos más llenos de gente, conocido como "la bolichera", esperé que pase 'mi carro' y no demoró. Era una combi blanca con líneas amarilla, anaranjada y verde que venía al ritmo de "bailando alegre". Ya antes he subido a ese carro, lo conocemos como "el carro viejito" porque es de los más antiguos que hace esa ruta. Como siempre viajé parada, es en esos momentos en que agradezco que soy chiquita, pues no tuve que encorvarme. Al mirar por la ventana, olvido por momentos que estoy de pie en un carro, cuyo ancho puede albergar únicamente a una persona (impidiendo el tránsito de otros pasajeros) y de alto menor a 2 metros. Miro como cruzamos encima de un gran puente despidiéndonos de las últimas casas terminadas y parques y entramos a otra dimensión; es el fin de SdS y el inicio de SJM.
Conforme el carro avanza el paisaje se va volviendo cada vez más gris, sucio de polvo y contaminación, muy bullicioso y con más carros que nunca. Se escucha música a todo volumen, y el carro se llena de vendedores de nuestras golosinas (bocaditos de caña de azúcar, rodajas de piña o sandía y chochos). A partir de este punto las monedas de 50 céntimos son las más importantes pues todo suele ser de ese precio. Hay un gran tránsito de gente y de carros, muchos vendedores y así llegamos a "ciudad", si prestas atención puedes ver a los choros robando a los distraídos que ni se enteran (a espaldas de los policías)... pero si estás atento no pasa nada...
En ciudad se bajan varios pasajeros de modo que puedo sentarme. Ahora el camino se va desolando un poco y el 'colorido' del mercado de Ciudad de Dios va quedándose atrás. Entre los carriles, donde debería pasar el tren eléctrico, diviso a un grupo de vecinos pegando restos de mayólicas, que normalmente serían desmonte pero que en esa pared han pasado a ser arcoiris y simpáticas puestas de sol. Pero terminado el atardecer, empiezan a aparecer las farmacias y funerarias... ahhhh! nos acercamos al terrorífico hospital de María Auxiliadora (ese donde han visto asaltando en la puerta de la emergencia). Estoy ya en el límite de SJM y VMT (entre otras cosas a partir de este momento ya no veremos ni un semáforo).
Pasamos por debajo del puente y entramos a un mundo nuevo. Ahora la tierra es lo que más abunda, ya no hay tantos negocios, más bien, ahora se ven las unidades escolares. Me atrevería a decir que ahora ya no es el color gris el que domina sino el color tierra. Mucha gente cargada de bolsas enormes espera carro, algunos incluso suben al carro en el que viajo. Todos nos acomodamos y alguien amable se ofrece a llevarle una bolsa a la señora que subió tan cargada de bultos. Por ahí subió una pareja que no había almorzado con su bolsa de 'pollito' y se sentaron atrás a comer. Ya en el paisaje me veo rodeada de cerros (a los costados, adelante y atrás) y en eso... ohh, desvío... me veo subiendo un cerro al lado derecho y dando unas vueltas extrañas en las que un bus enorme acaba de dar un giro de casi 360º en una calle de ancho menor al largo del bus (no me pregunten cómo). Aparecen de pronto grupos de vecinos mucho más jóvenes que los de las mayólicas, estos están pintando el túnel y las últimas paredes del carril del tren con sus coloridos grafitis. El tren se va ahora hacia VS y mi carro continúa adentrándose en VMT, de modo que la verma central ya no es la ruta del tren sino un "campo ferial" o más bien un campamento donde vemos gran cantidad de vendedores de toda clase de productos. Al inicio está el terminal pesquero y luego una gran variedad de cosas (por supuesto que los vendedores de caña, piña, sandía y chochos siguen muy presentes). Llegamos al paradero coca-cola y nuevamente se empiezan a extinguir los negocios y la pista se convierte en una sola de dos sentidos. Pasamos la curva o entrada a VS y ya sólo se distinguen los cerros con sus casas, más tierra que nunca y algunos puntos donde los vecinos traen aquello que ya no les sirve. Abundan carteles con las obras del alcalde de VMT. Pasando la entrada a "Nueva Esperanza" mi carro hace malavares y empezamos a subir por los cerros de la izquierda del camino. Si te limitas a ver a tu alrededor, encontrarás casas muy pequeñitas, a medio construir, en su mayoría sin techo, árboles que luchan por sobrevivir en el desierto que es Lima y cuyas únicas hojas verdes se encuentran 'bañadas' en polvo y tierra, perros callejeros por montones, mucha tierra, niños corriendo y familias que han sacado sus mesas y sillas a la puerta de su casa para poder almorzar. Si miras con detenimiento verás que este lugar no es lo que parece sino que es lo más colorido que hemos encontrado ya que esos niños están jugando felices, aquellos que almuerzan en su puerta están riendo, nadie está solo y todos pasan un buen rato. Los vecinos que suben al carro entran contentos, suelen conocer al chófer o al / la cobrador/a así que al entrar al carro saludan a todos y suele empezar la conversación. El carro empieza a subir y bajar cerros... yo ya perdí la cuenta de si voy subiendo o bajando y cada vez va más lento. Suben familias enteras y siempre logran acomodarse, en este trayecto los pasajes fluctúan entre 20 y 50 céntimos. Cada esquina es un paradero y todos saben cual es el paradero 1, 2, 3, ... 20 a pesar de que en ningún lado aparece el número. Por "el 19" llegamos al parque de la "zona nueva" donde muchos niños disfrutan de los juegos y comen dulces. El carro sigue 'de frente hasta el fondo' y luego de otras subidas y bajadas y de ir como un zig zag llegamos a "los mormones", el templo de los mormones es tan llamativo que a ese paradero se le llama paradero mormones e incluso hay quienes llaman a la avenida, avenida de los mormones. El carro toma esta avenida que es una de las que está en peor estado ...aunque está asfaltada... pero ya estamos saltando demasiado así que nuestro conductor decide ir por la paralela. Nos encontramos ya en la "zona antigua". Acá ya no hay paraderos numerados y en realidad ya cualquier casa puede ser paradero. Volteamos una vez más y bajamos hasta el parque, ese donde está la discoteca junto a la iglesia. Ese es mi paradero. Mi carro todavía irá al paradero "salchipapas" y luego a "las conchitas". Bajo del carro, cruzo la avenida y camino media cuadra, luego, entro al patio de la iglesia.
Encuentro varios rostros que no veo hace meses y nos alegramos de saludarnos. "libro" está contento porque ha llevado a "su loca" (su guitarra nueva) me la presenta y es muy linda y con buen sonido, lo primero que hago es afinarla. Entramos al salón y empiezan a llegar. Primero algunos nuevos que ya voy conociendo, luego los guitarristas. Y llegó... me la trajeron en su funda negra con forro azul. Una a una salieron las maripositas dándome la bienvenida, la vi muy linda. La afiné con mucho cariño en honor a los buenos momentos. Debo admitir que estaba bastante bien cuando la encontré. Me pongo a cantar "Jesús está entre nosotros" y escucho una tierna vocecita que desde abajo grita "Vanessa!!!! ¡ha venido Vanessa!" y unos pacitos que suben a toda velocidad la escalera, con las justas pude reaccionar, al darme la vuelta ya la tenía trepada... era una de mis pequeñitas que entre abrazos me daba la bienvenida. no puedo describir la alegría y emoción que sentí al verla. -te extrañé mucho - ahora ya vas a venir todos los sábados? - te llamamos un día pero no contestabas - jeni lloró mucho cuando supo que ya no venías - te hemos extrañado, no vuelvas a irte -JENI!!!! HA VENIDO VANESSA!!!!!!- y antes de que me diera cuenta ahora abrazaba a las dos y las dos estaban colgaditas. Tan lindas mis niñas. Así fueron llegando hasta que hubo que dar inicio al ensayo. "ya chicos, ¡a calentar! Do Re Mi Fa Sol La Si .... a ver, siguen fríos de nuevo" "nada te turbe, nada te espante" "muy bien ya está mejor" "revisemos qué hay que cantar mañana" "ajá, empecemos entonces"
y todos juntos al ritmo de las guitarras de juaneco, pan y libro:
JESÚS ESTÁ ENTRE NOSOTROS, ÉL VIVE HOY Y SU ESPÍRITU A TODOS DA
JESÚS RAZÓN DE NUESTRA VIDA, ES EL SEÑOR, NOS REÚNE EN PUEBLO DE AMOR
...
-el flaco nos ha malogrado la voz- ayúdanos - enséñanos la estrofa - ¿qué tal suena?
así ensayamos canción por canción hasta que fue hora del recreo, que en dos oportunidades estuvieron a punto de perder. Algunas, aprovechando que el pequeño Gerardito se escapó se ofrecieron a traerlo, y yo caí en la trampa... felizmente me advirtieron y reaccioné y las hice volver antes de que llegaran a la puerta.... casi las pierdo del todo... al momento en que cerré la puerta vi aparecer a todos los acólitos que alborotan a varias de las adolcentes. Felizmente Gerardito volvió sin problemas y no volvió a salir.
"está bien, ahora sí pueden salir, 5 minutos de recreo"
y mis 4 pequeñitas:
- Vanessa, hemos decidido que te haremos caso en todo lo que nos digas, ya no te vuelvas a ir, ¿sí? - te he traído un regalito, te queda bonito - yo no tengo nada para darte
La segunda parte del ensayo fue más rápida de modo que quedó tiempo.
- Feo, invítanos un chaufa, aunque sea un combinado - Feo, habla, un pollito ¿qué dices? -
"¡vamos a jugar algo pequeñitas!"
Jugamos, bailamos y cantamos mucho más entre abrazos como si quisiéramos hacer una reserva que dure hasta siempre ...sólo por si acaso...
"es hora de irnos que ya se hace tarde", había ya oscurecido, se sentía el olor a "anticuchos" y la gente llegaba a misa, se escuchaba cantar a las monjitas.
-Vanessa, ven con nosotras - Yo quiero irme contigo, Vanessa -
Al final decidimos esperar a la 2000 que pasa por la casa de todos, tenía que pasar una vacía porque eramos muchos. Había una fiesta patronal de modo que habían cerrado el parque y traían la imagen en andas, como el carro demoraba fuimos a curiosear.
- Ahí está el carro ¡SUBEEEEEEE!
y así subimos todos y empezó el camino de vuelta.
De noche todo se ve distinto. Ahora el color que predomina es el color noche oscura con la luz de los postes de color amarillo anaranjado. De pronto, todo se vé más bonito. Las personas están reunidas fuera de sus casas con sus amigos, otros se dirigen a algún compromiso, un par de casas están abiertas y se observa un 'quince años', otros simplemente están yendo a comprar. El carro salta más que nunca. Uno a uno empiezan a bajar del carro, la primera 'cerquita no más', otra por los mormones y así uno a uno hasta que los últimos bajaron en el 10. El carro subió y bajó muchas veces hasta que salimos de mi querida tabladita.
Entramos a la pista que ahora está muy oscura, pasando la curva, en el grifo, subió un grupo de jóvenes que iban hasta Atocongo para tomar carro en la carretera. Llevaban un muñeco de Mickey Mouse que pasó a ser el protagonista del viaje, tomaban fotos, conversaban, 'hasta función de títeres hicieron'. Resultaron ser el grupo de jóvenes de una parroquia por Nueva Esperanza. Sin darnos cuenta ya estábamos debajo del puente entre VMT y SJM y llegamos al hospital. El bullicio empezó, vendedores y fiesteros, todos presentes. Las tiendas y negocios siguen abiertos y ahora la música se va haciendo más fuerte, nos acercamos a "ciudad". Suena el Grupo 5, Aguamarina, Caribeños... Muchas personas que esperan carros llenan los paraderos, se van de cono a cono -mejor un carro que vaya por evitamiento-. Llegamos, por fin, a Atocongo donde se bajan los jóvenes y Mickey Mouse, el carro sigue por arriba del puente, mientras ellos bajan. De vuelta en la bolichera, decido que es tarde y avanzaré dos paraderos más. Las casas se hacen más grandes, están terminadas, pintadas y van apareciendo pequeños parques. "avenida Surco baja" ya es mi turno de bajar. Cruzo rapidito la calle y decido tomar "Mayolo" (es más directo) una cuadra de casas y me doy con el inmenso parque que a sus lados tiene calles de casas que bordean pequeños parques idénticos, de modo que los peatones debemos contar el número de parques que vamos atravesando para saber dónde estamos. Sigo de frente y empiezo a ver a los primeros jóvenes deportistas que vienen sudando después de sus partidos de fútbol, la calle está en silencio total, ya casi no pasan carros. Grupos de hombres en sus carros están tomando al pie de las bodegas, hoy no hay fiestas en el centro cívico. Las tiendas están aún abiertas y todavía hay un par de personas comprando. volteo y me doy con mi calle, desierta, oscura, las casas grandes y todas en silencio... y así llego al pizarrón del barrio, entro por la puerta blanca, subo la escalera. A la izquierda y hasta el fondo del pasillo "hola chan, hola ruli" (ohh, chan está dormida, descansen)... me di cuenta que ya estaba en casa, de vuelta en el otro mundo, como si hubiera bajado a otra realidad, pero en mi corazón se quedó todo lo vivido... caigo en la cuenta de que he seguido cantando y en mis labios y mi mente termino la canción
"JESÚS RAZÓN DE NUESTRAS VIDAS, ES EL SEÑOR, NOS REÚNE EN PUEBLO DE AMOR"

6 comentarios:

Soñadora dijo...

Mi querida Vane, ha sido un viaje muy placentero y pintoresco el que me has permitido realizar a través de tu mirada. El amor que pusiste en tu descripción logró opacar las tonalidades grises y tierra, y resaltar el arcoiris. Incluso, debo confesar que algunas gotas formaron un pequeño río al leerte.
Gracias por este momento especial.
Besitos,

Luni Va dijo...

Qué lindo lo que dices Soñadora, me alegra que te haya gustado. Tú que alguna vez hiciste esa ruta puedes verlo ahora de mi perspectiva. Un besito!

Diego dijo...

Vanesa, creo que estos viajecitos por Lima son únicos donde pasando de una cuadra puedes ver una diferencia abismal.....son como miniciudades cada una con una particularidad distinta. A decir verdad yo no transito mucho por esas zonas pero me parecería interesante ir por allí alguna vez y aprender a ver cómo vive la gente y ese otro mundo que no conozco.

También me parece muy bueno que creas en Jesús y realices estas actividades en la parroquia.

Muchos saludos, Diego

Luni Va dijo...

Hola Diego, gracias por tu comentario. La verdad que una de las cosas que más me gusta de Lima es lo inmensa que es y lo variada que puede resultar, sobre todo porque cada rincón es diferente. Estos viajes a mí me encantan y es por eso que voy cada sábado y a veces aún más seguido a ver a mis niños del coro. Es algo que no cambio por nada de este mundo y lo que recibo a cambio es muy gratificante.
Hasta la próxima!

Sofía dijo...

Gracias por compartir tu viaje, me ha parecido ir yo también contigo. Y me ha emocionado muchísimo lo de las niñitas, tus alumnas, cuanto te quieren!!!!

Besitos.

Luni Va dijo...

Hola Sodía! qué lindo saber de ti! me alegra que pudiste compartir el viaje conmigo. Estos días se me hace muy difícil entrar a internet y escribir... ya en un par de meses volveré.
Un besito!