miércoles, 29 de julio de 2009

Entre las 4 y las 6...y cayendo y cayendo

Me sentí atraída, era un llamado muy fuerte. Así no hubiera querido, habría ido a la fuerza. Era nuevamente el color sin color el que me atrapaba, pero esta vez la sensación era distinta, una mezcla de suavidad y adrenalina, textura sedosa e intensa, dulce y fuerte, una voz apacible y decidida, una música placentera e imponente. Simplemente, me dejé llevar...
Empecé a caer y caer. Entré en la profunidad.
Me sentí ligera, era una sensación de vacío. En realidad, sé que en ese momento ya no había nada dentro de mí, ni bueno ni malo. Fue como si fuera un globo y sólo hubiera aire en mi interior. Simplemente, decidí volar...
Seguí cayendo y cayendo como cae una pluma. Apacible, como si la gravedad me acariciara.
Me di cuenta de que mi mundo me envolvía. Tenía puesto como vestido todo aquello que alguna vez estuvo en mi interior. Estaba volviendo a nacer, mis nuevos ojos se estaban formando, no había memorias ni buenas ni malas, era un nuevo comienzo de ser. Simplemente, me dejé crecer...
Caí y caí de modo envolvente. Di vueltas de espiral y en cada nueva vuelta me hice más grande.
Me desesperé, era algo nuevo y confuso. Sentí miedo de lo que estaba pasando y no sabía cómo proceder. Decidí entregarme a Ti y pedirte que no me dejes, que esta nueva forma de ser sea algo bueno y que en mi memoria permanezca lo aprendido. Simplemente, puse toda mi confianza en Ti...
Una nube vino hacia mí y me rodeó y continué cayendo y cayendo. La nube me llenó de luz y me amortiguó.
Me entristecí al ver que mi mundo era gris. No obstante, yo nunca había querido pintarlo. Busqué en mi interior la luz que la nube, Tu nube, me regaló y vi que podía y quería iluminar también todo aquello que llevaba conmigo. Simplemente, compartí la luz que le dio color a mi vestido...
De nuevo di vueltas al caer y caer. Mi manto tomó y tomó color.
Me sorprendí al ver que ya estaba cerca. Recién en ese momento tomé conciencia de que estaba por llegar a la tierra y ver la realidad. Decidí darle una oportunidad y ver qué tenía preparado para mí, me di cuenta de que nuestros caminos ya no estarían unidos por un pasaje oscuro y comprendí que el mundo real es bueno si sé llevar mi mundo de ilusión y fantasía conmigo. Simplemente, terminé de caer.
La caída y caída llegó amortiguada con una nueva canción, con un agradecimiento y con mucha luz y color. Era ya el amanecer hacia el nuevo día, hacia la nueva vida.

Recién al pisar tierra mi mundo terminó de colorearse, ahora tiene color y puedo apreciar todo: lo bueno y lo malo.

AMANECE
SIGUE TU CAMINO
DEJA HUELLA


6 comentarios:

Sofía dijo...

Me alegro muchísimo de que tu mundo tenga de nuevo color.

Siempre te lo digo pero te lo vuelvo a decir, me encantan tus dibujos.

Un abrazo.

Luni Va dijo...

Me has hecho reír y sonreír, pero te agradezco tu comentario pues es un incentivo para seguir dibujando :)

Soñadora dijo...

Si mi querida, todo va dejando su huella, y si le ponemos color es mejor aún.
Me gustó sentir la sensación de caer ligera como una pluma, dejándote llevar.....
Besitos,

Diego dijo...

A veces los cambios pueden dar miedo porque entras en un terreno desconocido pero vienen normalmente vienen bien para reflexionar y mejorar.

Saludos!

Luni Va dijo...

Sí Soñadora, fue toda una experiencia! pero mejor en color

Luni Va dijo...

Así es Diego, yo creo que de todo se aprende aunque a veces los cambios asusten y los veamos con temor.
Qué tengas un buen día!